¡Atención a los spamtraps!

¡Atención a los spamtraps!

Un spamtrap o correo trampa es una dirección de correo electrónico que parece real, pero que no pertenece a nadie ni se usa para comunicarse. Por el contrario, se utiliza para identificar a remitentes “sospechosos” que no están recopilando las direcciones de mail de forma adecuada o que no mantienen correctamente su base de datos.

Hay spamtrap puros y reciclados. Los primeros son generados específicamente por los proveedores de correo y no son, digamos, visibles para los usuarios. Por lo que, los que los manejan son los que han usado incorrectos métodos de recopilación y, evidentemente, son correos no deseados. Los reciclados sí que existieron alguna vez y fueron usados por personas reales, pero son direcciones que ya no están activas y que los proveedores utilizan como trampa para detectar los envíos spam. Recordemos que los proveedores desactivan un correo electrónico si no se usa en un determinado periodo de tiempo (según los casos van entre 90 días de Windows Live Hotmail y 270 días de Outlook).

A partir de ahí, los proveedores de servicios de Internet, que están constantemente a la caza, los detectan, se activan los filtros antispam y finalmente la IP se queda marcada como “problemática”. El resultado es que, además de impedir que las comunicaciones lleguen (newsletters, ofertas y promociones, etcétera), evidentemente la reputación como remitente se ve seriamente dañada (y puede afectar también a otros usuarios).

Una base de datos en buen estado

¿Cómo puedo evitar que en mi lista de contactos haya alguna cuenta spamtrap y eludir consecuencias severas?

Pues generalmente podrás conseguirlo con algunas precauciones que son de consenso bastante unánime en el sector:

  • Haz una buena recopilación de emails: sobre todo al introducir los datos manualmente en tu base, los errores tipográficos pueden dar como resultado un correo trampa. Es algo muy común que incluso tiene su propia denominación: “trampa typo”.
  • No te arriesgues con direcciones que pueden no existir: si dudas ante la dirección de una empresa, no supongas que tendrá un email genérico tipo info@, por ejemplo.
  • Elimina a los suscriptores inactivos. Si hay contactos que hace mucho que no abren tus comunicaciones (nunca deben permanecer más de seis meses en tu base de datos), pueden esconder un spamtrap. De hecho, hay muchos usuarios que al participar en sorteos o al registrarse para descargar recursos gratuitos inventan su dirección de correo electrónico.
  • Implementa el doble opt-in para asegurar que las cuentas con las que se registran tus usuarios son reales.
  • Por supuesto, no compres listas de contactos. Además de incumplir la normativa sobre comunicaciones comerciales (LSSI), corres el riesgo de incorporar un montón de direcciones obsoletas e inactivas que es fácil que se hayan convertido en spamtrap.

Como verás, todo ello se puede resumir en la importancia de gestionar bien nuestra base de datos. Si está adecuadamente generada, actualizada y depurada, nos ahorraremos muchos problemas.

Además recuerda que si se han efectuado malas prácticas, se puede acabar en listas de organizaciones anti-spam, las llamadas listas negras o blacklist.

En GMS ponemos especial cuidado en todos estos puntos. Por contrato, hacemos los envíos de bases de datos de nuestros clientes con doble opt-in (tanto en el ámbito del email como en el del SMS). Así cuidamos nuestra reputación de cara a los ISP´s y, por supuesto, siempre cumplimos con la legislación en cuanto a protección de datos

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